Derechos Humanos en Asia


 Por Paula Jimena Soto Cruz

Estudiante de la UVM Campus Querétaro

El debate sobre los derechos humanos en Asia surge con el fin de la Guerra Fría, con el colapso de la URSS y con la misma globalización. En 1990, varias declaraciones de elites de Asia Oriental mencionaban que la democracia provoca desobediencia y desorden, que la libertad democrática y los derechos humanos son fundamentales, pero estos pueden variar de una sociedad a otra; también hablan de que los DDHH comprenden los derechos políticos, civiles, económicos, sociales y culturales (todos tienen la misma importancia) y su promoción no debe politizarse. Estos comentarios no representan a toda Asia, ya que son sólo de países que tuvieron mucho éxito en ese decenio; estas tenían ideas diferentes, pero sí consideraban promover el autoritarismo. Mientras tanto en Europa se derrumbaba la URSS y Europa oriental, triunfando así un modelo liberal democrático y el libre mercado.

El éxito de los países de Asia Oriental proclamaba valores antiliberales y antidemocráticos y no creen que el desarrollo económico conduzca a una liberalización política, las elites dicen que la democracia liberal y los DDHH individuales son inapropiados para la cultura social de Asia, ya que ellos promueven el orden, el consenso y la armonía (sin confrontación de la política); es por eso no aceptaron la “tercera ola” de democratización. Además, muchos críticos de la teoría de la modernización opinan que, en efecto, estos derechos son muy problemáticos si se consideran universales.

El "hecho del pluralismo", es un artefacto culturalmente distinto, históricamente contingente, que no es fácilmente transferible a las sociedades de Asia oriental y sudoriental con diferentes tradiciones, necesidades y concepciones del florecimiento humano. El proyecto democrático liberal (con su particularidad cultural), sus construcciones de individualismo y derechos parecen extraños en ese contexto. Pero en Occidente muchos pensadores políticos caracterizan al gobierno como un mal necesario, quien solo debe protegernos y buscan limitar su poder para que los ciudadanos logren prosperidad.

Los DDHH de primera generación son los que protegen a los ciudadanos del abuso de los gobiernos (DDHH civiles y políticos). Los DDHH de segunda generación, surgen de comentarios del tercer mundo, quienes buscan derechos sociales y económicos como garantía de necesidades básicas. La mayoría de las veces, la seguridad nacional y la seguridad del régimen significan lo mismo para los estados autoritarios decididos a mantener el poder.

Algunos antecedentes de las posturas asiáticas sobre los DDHH son que estos derechos no sólo se aplican a todos los grupos de personas en las sociedades (sin importar su situación económica), si no que se conciben como derechos que superan otras consideraciones de la relación del individuo con las redes sociales o con el Estado, a lo cual los asiáticos se ven obligados a reaccionar.

En el Tercer mundo, no existen estos derechos tradicionalmente. Se cree que las personas tienen deberes básicos, no derechos básicos; y estos deberes dependen de la condición de la persona o su afiliación a un grupo. Es decir, el gobernante debe gobernar con justicia y los ricos deben dar a los pobres; lamentablemente esto no significa que el pueblo tenga derecho a ser gobernado con justicia o los pobres tengan derecho a recibir caridad.

En Asia se busca erradicar la pobreza y competir con el Norte; la “jerarquía de necesidades” sugiere que lo esencial (comida, vivienda) parece ser menos importante ya que se dedica menos esfuerzo o pensamiento a procurarlo cuando es abundante y más importante cuando son escasos. En occidente (rico), se presta más atención a aspiraciones secundarias y terciarias (control sobre el propio destino). Es por eso que los asiáticos creen que se sebe renunciar a algunas libertades civiles y políticas para alcanzar la prosperidad.

Mayormente, el impulso del movimiento en pro de los valores asiáticos se originó en funcionarios de regímenes autoritarios blandos, los cuales luchan contra presiones internas y externas en pro de la liberalización política y muchos cuestionan que las libertades civiles son tan occidentales que son inapropiadas para Asia. Los antiguos valores occidentales se han visto erosionados por la industrialización, el desarrollo económico y el capitalismo en general. En Asia muchas sociedades están experimentando una transformación similar a medida que alcanzan nuevos niveles de riqueza e industrialización, lo que a su vez provoca la ansiedad que ha generado la retórica de los valores asiáticos. Los valores asiáticos tienen como propósito mantener altas las tasas de crecimiento económico sin desarrollar la patología social de la prosperidad en Occidente (algo imposible).

La guerra entre países democráticos es desconocida y se da una teoría de que las democracias están en una “zona de paz” (democracias pacíficas). Los países que aplican esta teoría afirman que la promoción de la democratización en el extranjero mejora su propia seguridad militar, ya que todo país extranjero autoritario que se convierta a la democracia reduce el número de posibles enemigos. La seguridad nacional e individual pueden entrar en conflicto si los dirigentes defienden los DDHH, incluyendo el derecho a la disidencia, al libre debate, a la protesta, entre otros; el régimen podría debilitase y el sistema político derrocarse. Asia Oriental argumenta que los DDHH provocan caos, una sociedad que no tiene la tradición bien desarrollada de ejercicio responsable de esos derechos puede dar lugar a una proliferación de actividades que obstaculicen el progreso hacia el logro de objetivos nacionales como la unidad, el orden público y el desarrollo económico. Las restricciones de las libertades civiles se caracterizarían por ser necesarias para que el Estado cumpla su obligación como promotor y protector del progreso nacional.

Esta zona presenta el crecimiento económico más dinámico del mundo, ha ido acompañado de un aumento en la brecha existente entre ricos y pobres, lo cual ha provocado problemas de discriminación y falta de DDHH; pero es muy interesante como la idea que tenemos sobre los derechos humanos esta muy occidentalizada, lo cual hace incompatible su aplicación en Asia Oriental.  Su contexto histórico y valores los han llevado a vivir de manera que siempre se beneficie la colectividad, aunque esto signifique renunciar a ciertas libertades. Otro punto interesante es como puede cambiar la definición de un Estado exitoso, ya que en Asia quizás no puedan actuar de manera individualista o trabajan lo que sea necesario para no afectar la productividad del país, con menos vacaciones, etc; pero al menos no tienen problemas con tiroteos escolares o desviaciones multimillonarias. Problemas que se justifican simplemente diciendo que son democráticos, lo cual traducimos automáticamente como un Estado de paz.

 

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