INFANCIAS EN TABASCO SE ACERCAN AL APRENDIZAJE DE LA LENGUA MATERNA YOKOT’AN


Desde la comunidad de Buenavista, en Villa Tamulté de las Sabanas, municipio de Centro, Tabasco, Sandy Reyes Torres desarrolla el proyecto “El mundo del aprendizaje en la lengua materna yokot'an”, una iniciativa beneficiada por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, mismo que fortalece el uso y la transmisión de la lengua yokot'an, también conocida como chontal.

Ama de casa y promotora comunitaria, Sandy Reyes combina su vida familiar con la enseñanza en su comunidad. En entrevista, subraya la importancia de la lengua como eje identitario “La lengua nos marca de manera muy visible; refleja nuestros rasgos indígenas y es nuestra lengua materna”.

El yokot’an se habla en zonas como Nacajuca, Centla y diversas comunidades del municipio de centro, Tabaco. Sin embargo, su uso cotidiano se redujo con el paso del tiempo, en especial entre las generaciones más jóvenes. “Hoy en día, las niñas, los niños y los jóvenes casi ya no la practican”, señala Reyes, al explicar el contexto que dio origen al proyecto. “Por eso tratamos de recuperar la lengua materna, porque es algo que viene de nuestros ancestros”.

Talleres, juego y aprendizaje colectivo

Reyes explica que el proyecto se articula a partir de actividades lúdicas y literarias: “El objetivo es implementar talleres a través del cuento, el canto, la poesía y los juegos, para que las niñas y los niños aprendan palabras clave en la lengua yokot’an. No se trata solo de enseñar, sino de convivir y compartir”.



Las sesiones incorporan libros, dinámicas de escritura básica y juegos con imágenes de animales y elementos del entorno. “Empezamos con cosas muy sencillas, como nombrar al gato, al perro o las aves. Son cosas del mundo que los rodea, pero muchas veces no saben cómo se dicen en la lengua”, comenta.

Aunque los talleres están abiertos a la comunidad en general, la mayor participación corresponde a niñas y niños de entre cinco y once años. Para Sandy Reyes, la presencia de las familias resulta fundamental en el proceso: “Para que un niño aprenda, también tienen que intervenir los padres. Cuando la lengua se habla en casa, los niños la entienden mejor y la hacen suya”.

Durante los talleres, las personas adultas también comparten saberes y memorias en lengua yokot’an. “Muchas personas cuentan sus historias, cómo era la vida antes y cómo se hablaba la lengua”, relata Reyes. “Eso ayuda a que los niños escuchen palabras que no conocían y se acerquen a la lengua desde lo que se vive en la comunidad”.

La iniciativa tiene una respuesta favorable, en particular en el ámbito escolar, con presencia en preescolares de la zona. No obstante, Reyes identifica un reto central: “Todo depende del interés de cada persona, tanto de los padres como de los hijos”.

Los talleres que impulsó el PACMYC se realizaron durante un periodo específico, ahora, el trabajo continúa en la Casa de Arte local, bajo la coordinación de su compañera María de la Cruz.

Sandy Reyes comparte un mensaje dirigido a quienes desean involucrarse en la preservación de las lenguas originarias, como el yokot’an, un legado fundamental de las comunidades: “Es un gran tesoro, una herencia que dejaron nuestros antepasados, y confío en que su preservación permitirá que la lengua siga acompañando y dando sentido a la vida de las generaciones que vienen”.


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