En el Acuerdo, turnado a la Junta de Coordinación Política, la legisladora expone que, a lo largo de la historia de México, las transformaciones sociales más significativas han estado acompañadas por la participación decidida de mujeres que, desde distintos espacios, han impulsado la justicia, la igualdad y el reconocimiento de los derechos fundamentales, como lo hizo Benita Galeana.
Recordó que Galeana Lacunza nació en 1907 en San Jerónimo de Juárez, Guerrero, y falleció el 17 de abril de 1995 en la Ciudad de México. Fue una destacada escritora y luchadora social, considerada una de las figuras más representativas del movimiento social y feminista del siglo XX en el país.
Abundó que la vida de Benita Galeana estuvo marcada no solo por su origen, sino también por las adversidades que desde temprana edad forjaron en ella un carácter firme, rebelde y comprometido con las causas sociales. A los 16 años emigró a la Ciudad de México, donde encontró en la lucha social un camino de vida.
Señaló que en 1927 se integró al Partido Comunista Mexicano, desde donde desarrolló una intensa labor política en favor de la clase trabajadora. A pesar de haber aprendido a leer y escribir en la edad adulta, ello no fue obstáculo para convertirse en una extraordinaria oradora y en una figura emblemática del movimiento social, siendo conocida como “La Muchacha de las Trenzas”.
“Su participación en la vida pública fue amplia y decidida. Formó parte del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer, desde donde impulsó causas fundamentales como la jornada laboral de ocho horas, el acceso al seguro social, el descanso materno, la creación de salas de cuna y la defensa de los derechos de las mujeres. Su compromiso fue tal que fue privada de su libertad en más de cincuenta ocasiones, demostrando con ello su inquebrantable convicción en la lucha por la justicia social”, apuntó.
Agregó que compartió ideales y espacios con figuras destacadas del ámbito cultural y político, como Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, entre otros. Su voz firme en defensa de los derechos de las y los trabajadores, así como su participación en el movimiento por el sufragio femenino, contribuyó de manera significativa a uno de los logros más trascendentales en la historia democrática de México: el reconocimiento del derecho al voto de las mujeres en 1953.
Por ello, reiteró la diputada, reconocer su trayectoria no solo es un acto de justicia histórica, sino también un llamado a continuar su lucha, fortaleciendo los valores de igualdad, libertad y justicia que deben regir en toda sociedad democrática.
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