En el último día de funciones de un viejo cine, cuando la memoria comienza a desvanecerse entre butacas vacías y ecos de proyecciones pasadas, cuatro trabajadores se resisten al olvido. No hay palabras: solo cuerpos, gestos y una imaginación desbordada que convoca fantasmas luminosos de otra época.
Así comienza Murmullos, la nueva puesta en escena de Seña y Verbo Teatro de Sordos, que se estrenó el 10 de abril de 2026 en el Teatro Salvador Novo del Centro Nacional de las Artes (Cenart), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.
La sala se oscurece. Nadie sabe con exactitud cómo comenzará la puesta en escena, pero algo es claro: aquí las palabras no serán necesarias. Murmullos es un puente entre el cine silente y el teatro contemporáneo. Desde sus primeros minutos deja ver que el silencio es un territorio fértil: un espacio en el que los movimientos corporales narran lo que las palabras no pueden.
Con las actuaciones de Eduardo Domínguez, Socorro Casillas, Abraham Zúñiga y Antonio Zacruz, y bajo la dirección de Nohemí Espinosa, Murmullos encuentra su fuerza en un elenco que sostiene la pieza desde la precisión de los gestos, la potencia del cuerpo y la musicalidad de las acciones.
Las y los protagonistas recrean, a su manera, las escenas que alguna vez habitaron la pantalla: la precisión física de Buster Keaton, la poética de Charles Chaplin y la comicidad de El Gordo y El Flaco. Son ecos transformados por el clown, el ritmo y una corporalidad profundamente expresiva.
El dominio del cuerpo, del ritmo y del espacio se vuelve esencial. La gracia de cada movimiento y la exactitud de cada pausa hacen que la experiencia escénica cobre una nitidez particular. Una mujer en la tercera fila comenta en voz baja a su compañera: “No pensé que fuera a reírme tanto sin que nadie hablara”. Un joven, al salir, dice a su madre: “Te das cuenta de que el cuerpo puede decirlo todo”. Y esa parece ser una de las claves de la pieza.
La puesta atiende a públicos diversos –personas sordas y oyentes–, pero su apuesta, en línea con los objetivos de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, por impulsar que las personas ejerzan su derecho a la cultura, se sitúa en un territorio más amplio: el de un teatro para todas y todos, en el que la comunicación no depende de un código específico y cada gesto puede evocar más que mil palabras.
Fundada en 1993, Seña y Verbo Teatro de Sordos tiene una trayectoria clave en la escena mexicana. Su trabajo desafía convenciones al integrar distintas formas de lenguaje escénico y abrir espacios de encuentro entre personas sordas y oyentes.
La temporada de Murmullos en el Teatro Salvador Novo del Cenart concluye el 18 de abril de 2026. Las funciones son los jueves y viernes a las 19:30 h; sábados a las 19 h, y domingos a las 18 h. El costo del boleto es de 180 pesos, con una promoción especial de “Jueves de 50 pesos”.
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