Mientras los últimos gobiernos mexicanos han destinado millones de pesos en subsidios y alivios fiscales a la petrolera, la empresa ha contaminado diversos sitios en el país. En su plan estratégico 2025-2030, Pemex proyecta una producción de 1.8 millones de barriles de crudo diarios, además de fortalecer sus finanzas y reducir los gastos administrativos.
Por Óscar Nogueda
En octubre de 2025, un ducto de la paraestatal mexicana Petróleos Mexicanos (Pemex) se rompió y provocó un derrame de más de 345 mil litros de crudo en el municipio veracruzano del Álamo. El derrame afectó más de 8 kilómetros del río Pánuco.
Habitantes del Álamo mencionaron que el petróleo se filtró a los pozos que abastecen de agua a la comunidad. Este es uno de los 6,589 fugas y derrames con los que Pemex ha contaminado sitios en diferentes estados de México.
Sin embargo, los últimos dos gobiernos mexicanos, el de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, han destinado 1.8 billones de pesos a la petrolera para apoyar su operación. A esto se suman apoyos y regímenes fiscales favorables a la empresa.
En noviembre de 2024, el gobierno mexicano anunció la creación del nuevo régimen fiscal para Pemex: Derecho Petrolero para el Bienestar, con el objetivo de simplificar la tributación de la empresa y ayudar a su capitalización.
Durante 2025, el gobierno mexicano colocó notas Pre Capitalizadas por 12,000 millones de dólares para ayudar a la liquidez de la empresa. La actual presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, mencionó que el objetivo de su administración es mantener la producción de Pemex en 1.8 millones de barriles diarios. Sin embargo, la producción petrolera ha caído desde 2018.
“Sí ha mejorado la deuda de Pemex, pero ha tenido extensiones fiscales y apoyos directos de billones de pesos. A pesar de eso, vemos una reducción en la producción petrolera y en la exportación, mientras que la refinación ha aumentado. La situación de Pemex es un deterioro estructural y va más allá de los últimos sexenios”, explicó en entrevista Oscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
En 2018, la paraestatal produjo alrededor de 1.8 millones de barriles diarios de crudo y en 2025 cerró con 1.3 millones de barriles diarios de acuerdo con los datos de la Base de Datos Institucional de Pemex.
Pemex sigue contaminando, mientras el gobierno le da millones de pesos
De acuerdo con el Compendio de Estadísticas Ambientales 2025 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México (Semarnat), Pemex ha sido responsable de siete sitios contaminados por emergencias ambientales y 19 sitios contaminados catalogados como pasivos ambientales entre 2018 y 2024.
Las autoridades mexicanas clasifican una emergencia ambiental cuando la contaminación del sitio deriva de un evento que provoca la liberación no controlada, incendio o explosión de uno o varios materiales o residuos peligrosos que afecten la salud humana o el medio ambiente.
Mientras que un pasivo ambiental corresponde a sitios contaminados por la liberación de materiales o residuos peligrosos que no fueron remediados oportunamente para impedir la dispersión de contaminantes.
Los estados más afectados por la contaminación de sitios por parte de la paraestatal son Veracruz y Tabasco, con dos y 13 sitios contaminados, respectivamente. En 2023, la petrolera mexicana reconoció una fuga en un ducto de la Sonda de Campeche, la cual demoró 19 días en resolverse.
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estimó que el derrame en los campos petroleros de Ek Balam alcanzaron una extensión de 467 kilómetros cuadrados para el 12 de julio de 2023.
El 19 de julio de ese año, personas denunciaron en redes sociales la presencia de crudo en las playas de los estados de Campeche, Veracruz y Tamaulipas.
A pesar de ello, la petrolera mexicana minimizó el impacto de la fuga. De acuerdo con la versión de la empresa, la fuga fue de 58 metros cúbicos, el equivalente a 365 barriles de petróleo, y afectó a un área estimada de 0.06 kilómetros cuadrados donde el espesor de la película de aceite se estimó de menos de un milímetro.
El Informe de Sostenibilidad de 2024 de Pemex dio a conocer que el número de fugas y derrames ha aumentado desde 2018. En este año, se registraron 912 derrames y fugas de hidrocarburos, mientras que en 2024, último año disponible, se contabilizaron 1.037 eventos. Esto implica un aumento de 13.7%.
“Durante 2024, Pemex registró 1,037 eventos ambientales, de los cuales el 27.4% correspondieron a fugas de gas a la atmósfera, mientras que el 72.6% restante estuvieron relacionados con derrames de hidrocarburos en suelo o cuerpos de agua. En particular, 44 de estos incidentes afectaron cuerpos de agua, con un volumen total estimado de 830.4 barriles derramados. Es importante destacar que estos datos no incluyen eventos provocados por tomas clandestinas”, señala el informe de la empresa mexicana.
Al 30 de septiembre de 2025, Pemex detectó 240 riesgos ambientales, de los cuales solo ha atendido 67.
Además, estimó un gasto de 15.46 mil millones de pesos mexicanos para la mitigación de impactos en suelo, agua y aire.
Por su parte, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente de México (ASEA) identificó 432 sitios contaminados por hidrocarburos en México entre 2018 y 2024.
Acciones de Pemex para contener la fuga de hidrocarburos en Veracruz en octubre de 2025. Fuente: Pemex
“Los accidentes ambientales imponen una presión adicional para Pemex. Aunque la petrolera tiene protocolos de atención a desastres, el retroceso presupuestal es crucial, así como la disminución en las inversiones productivas de Pemex”, explicó Ana Lilia Moreno, coordinadora del Programa de Competencia y Regulación de la organización México Evalúa en entrevista.
A pesar de que la petrolera ha sido responsable por derrames, fugas y sitios contaminados en México, el gobierno federal ha destinado 1.8 billones de pesos en apoyos a Pemex entre 2019 y 2025.
“Entre enero de 2019 y diciembre de 2025, Pemex recibió de parte del Gobierno federal 1.8 billones de pesos de apoyos: 1.4 billones de pesos (78.2%) por concepto de aportaciones patrimoniales o de capital, 326.0 mil millones de pesos –mmdp– (18.3%) por concepto de estímulos fiscales y 62 mmdp (3.5%) por otros conceptos”, mencionó el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) en su informe Pemex en la Mira, correspondiente al cuarto trimestre del pasado.
Moreno explicó que los ingresos petroleros del gobierno mexicano han disminuido desde 2018. Además, detalló que la petrolera mexicana ha disminuido la exportación de crudo, lo cual era su línea de negocios más rentable.
De hecho, para 2025, los estados financieros de la petrolera mexicana muestran que cerró con una pérdida de 45 mil millones de pesos mexicanos, mientras que recibió 396 mil millones de pesos mexicanos en aportaciones de capital del gobierno federal.
Este presupuesto buscó fortalecer su posición financiera para los Proyectos Aprovechamiento de Residuales en las Refinerías Miguel Hidalgo y Salina Cruz, en Oaxaca. Además, estas contribuciones representan una importante fuente para el pago de la deuda durante el año 2025.
“En caso de que Pemex no pueda obtener financiamiento en condiciones favorables, esto podría limitar su capacidad para emitir instrumentos de deuda, lo que podría reducir la inversión en proyectos productivos, en las actividades de restitución de reservas de hidrocarburos, así como afectar su capacidad para cumplir con las obligaciones de pagos de principal e intereses a sus acreedores. Este riesgo aumentaría, en caso de interrumpirse el apoyo por parte del Gobierno Federal. Como resultado, Pemex podría estar expuesto a importantes restricciones de liquidez y podría no cubrir su deuda, incumplir en el pago a sus proveedores o no estar en condiciones de hacer las inversiones necesarias para mantener los niveles de producción objetivo”, destaca el informe enviado a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México (CNBV).
Otro punto importante es que, entre 2025 y 2026, Pemex enfrenta vencimientos de deuda por 24 mil millones de dólares, mientras que el presupuesto de 2026 asignó 263.5 mil millones de pesos mexicanos para atenderla.
Mientras que Oscar Ocampo mencionó que 2025 fue el primer año en que la petrolera aportó menos ingresos al gobierno federal en comparación con los apoyos económicos que recibió. Asimismo, subrayó que la situación financiera de la empresa afecta sus actividades como la perforación de pozos y la atención de accidentes.
Aunado a ello, el análisis financiero, realizado por analistas del Banco Nacional de México (Banamex), confirmó que el apoyo gubernamental fue esencial para Pemex en 2025 debido a la baja producción y exportación.
Además, analistas del Banco consideraron que la paraestatal no ha podido aprovechar el alza de los precios del petróleo, provocado por la guerra en Medio Oriente, debido a su baja producción e importación.
Pemex frente a la transición energética
El Plan Estratégico 2025-20230 de Pemex propone como metas la disminución de la deuda, aumentar la producción de gasolina y diésel, mantener la extracción de crudo en 1.8 millones de barriles diarios e incrementar las reservas petroleras.
A principios de este año, el director de Pemex, Víctor Padilla, informó que la petrolera busca disminuir su emisión de gases de efecto invernadero y su consumo energético, y diversificar su portafolio energético con energías limpias.
Víctor Rodriguez Padilla, director de Pemex, en la conferencia de prensa presidencial del 4 de febrero de 2026. Fuente: Gobierno de México/Presidencia.
En ese sentido, Pemex tiene un papel central en la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) de México. Para cumplir con los compromisos de reducción de emisiones, la petrolera estatal deberá reducir sus emisiones de metano y gestionar los “riesgos” que reviste para sus operaciones la transición energética, es decir, el proceso que busca reemplazar una matriz energética basada en combustibles fósiles por otra sustentada en energías renovables.
Para 20230, Pemex busca una reducción del 30% de los gases de metano y alcanzar la cero quema de gas rutinaria en la exploración y producción.
Además, de acuerdo con la NDC, México se compromete a “promover la reducción de la demanda de combustibles fósiles a través de la electrificación de procesos, el uso de energías limpias y la sustitución gradual por vectores energéticos de bajas emisiones, entre otros”.
La paraestatal reconoce que la transición energética puede afectar el modelo de negocio de la empresa, restringir los permisos de exploración, eliminar los subsidios a los hidrocarburos y disminuir las inversiones en este sector.
En la misma línea, el Natural Resource Governance Institute (NRGI) determinó en 2024 que Pemex ocupa el puesto 11 entre las 58 petroleras estatales más expuestas a los riesgos asociados a la transición energética.
Ante el potencial impacto en las finanzas de la petrolera, Ocampo destacó que la transición energética en México debe enfocarse en agencias como la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Por su parte, Ana Lilia Moreno apuntó que Pemex no está realizando acciones para sustituir fuentes fósiles y aumentar el uso de energías limpias y aseguró que la empresa confía en el aumento del parque vehicular para mantener sus niveles de refinación.
En tanto, Gustavo Alanís, director ejecutivo del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), explicó que estados como Tabasco, Campeche y Veracruz han dependido del petróleo por décadas y existe escasa diversificación de la actividad productiva en estos estados. Además, destacó una relación tensa entre las comunidades y Pemex por los impactos ambientales y sociales, así como por la falta de transparencia respecto de los proyectos que se instalan en los territorios.
Asimismo, el especialista mencionó que Pemex reconsidera el uso de la técnica de fractura hidráulica (fracking) para la producción de crudo, lo cual va en contra de los compromisos de México para la acción climática.
En efecto, durante la Convención Nacional Petrolera, celebrada el 15 de abril en Ciudad de México, Octavio Barrera, director de Exploración y Extracción de Pemex, dio a conocer el envío de técnicos a Canadá, Estados Unidos y Sudamérica para conocer experiencias en el desarrollo de pozos no convencionales.
En el evento, Barrera reconoció la visita a la Cuenca Pérmica de Estados Unidos, la cual es el mayor activo de producción petrolera mediante el uso de fracking. Y destacó la labor de las petroleras YPF y Tecpetrol en Argentina para la extracción de hidrocarburos en rocas poco porosas mediante dicha técnica.
“Hay otras empresas que están haciendo inversiones en captura de carbono y electricidad como la empresa noruega Equinor. Pemex está muy ausente de estos temas. Siempre es un dilema en las empresas petroleras a qué rubros dedicarles recursos: el petróleo o nuevos negocios”, finalizó Ana Lilia Moreno.
Este artículo fue producido con el apoyo de Climate Tracker América Latina
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