Desastres, género y desigualdad: lecciones del huracán Otis


El impacto del huracán Otis en Acapulco no sólo dejó daños materiales sin precedentes. También visibilizó y profundizó desigualdades estructurales que ya existían en los hogares y comunidades.

En Ethos encabezamos una encuesta aplicada a población de 18 años y más residente en Acapulco para conocer cómo mujeres y hombres vivieron el desastre y enfrentaron la recuperación.


Los hallazgos muestran que la vulnerabilidad ante un desastre no es neutral: factores como el género, el trabajo de cuidados y las condiciones de marginación influyen directamente en quién puede prepararse, quién enfrenta mayores riesgos y quién logra recuperarse.


lunes, 4 de mayo de 2026

Por: Ethos, Centro Nacional de Prevención de Desastres

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Responder a la emergencia es vital, pero no basta

La solidaridad de la sociedad mexicana suele hacerse presente de forma inmediata ante desastres y emergencias. Centros de acopio, donaciones y apoyo comunitario son muestra de una gran capacidad de movilización en momentos críticos. Sin embargo, además de la respuesta inmediata, es necesario reflexionar sobre qué tan efectiva es la ayuda que se brinda, a quién llega e implementar acciones para fortalecer la recuperación y reducir vulnerabilidades a largo plazo.

En su columna «De la emergencia a la resiliencia: lo que falta en México», para El Economista, Liliana Alvarado analiza la importancia de avanzar hacia una gestión integral de riesgos con enfoque de género, que fortalezca la resiliencia y permita reconstruir mejor tras los desastres.

DALE LECTURA:


¿Qué pasó antes del desastre? A la población se le alertó, mas no se preparó

Aunque más de la mitad de la población recibió aviso antes de la llegada del huracán, 8 de cada 10 personas no se sentían preparadas para enfrentarlo.


Durante y después del huracán, las desigualdades se hicieron visibles
 
Durante el huracán, el género y otros factores como la etnia, la clase social, la edad o discapacidad influyeron en cómo se vivió la emergencia. Después, la recuperación también estuvo marcada por desigualdades.


Salud y cuidados, ¿cómo se vio la afectación?
 
La necesidad de atención médica y de apoyo emocional aumentaron tras el huracán, pero quienes más lo necesitaron, que fueron las mujeres y la población indígena, no siempre pudieron acceder a servicios de salud o ayuda psicológica.

Además, el incremento en las tareas de cuidado limitó la movilidad, el acceso a ayuda y la recuperación económica de muchas mujeres.


Impacto económico: las mujeres fueron las más afectadas
 
Las mujeres enfrentaron mayores afectaciones económicas, más pérdida de empleo y una recuperación laboral más lenta.


¿Cómo responder mejor ante futuros desastres?
 
La evidencia muestra que incorporar el enfoque de género y de interseccionalidad nos permite entender cómo género,origen étnico, situación económica, edad o discapacidad se entrelazan. Tener esto en cuenta permite mejorar la preparación, respuesta y recuperación.

Los desastres no son neutros. El caso del huracán Otis muestra la necesidad de incorporar la perspectiva de género y considerar las desigualdades en la gestión integral de riesgos de desastres. No se trata solo de inclusión: se trata de construir respuestas más efectivas, resilientes y justas.

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