La plegaria gringa de un pastor maya


A veces un reportero tiene suerte y olfatea una hebra que, sospecha, le va a llevar a desenredar una de esas historias “más grandes que la vida”. Una personalidad desmesurada, una anécdota increíble, una trama que se proyecta en montón de direcciones y que hace falta investigar concienzudamente para descubrir si en verdad ayuda a entrever lo que estaba oculto, si logra explicar una parte de la madeja que se enreda aceleradamente en el mundo contemporáneo. Alejandro Santos Cid, periodista que cubrió por años asuntos de violencia y derechos humanos en México, y que de unos meses a esta parte trabaja en Estados Unidos con un ojo puesto en la frontera, se enteró de algo que probablemente al inicio no lucía muy prometedor: la vida de un hombre como millones, que vive con un pie puesto en el hogar que fundó en su tierra de origen y el otro en el camino, el cruce, la vida en el corazón del imperio, y que había sido deportado por el ICE y arrancado de su comunidad en Brooklyn. Un drama humano que, de tan frecuente ya, estamos peligrosamente empezando a retratarlo como parte de una trituradora rutinaria de vidas.

Sin embargo, Alejandro olfateó en la vida de Sebastián Renoj, el migrante devuelto a la fuerza a su pueblo en Guatemala, algo más: una colección de sutilezas, de curiosidades, de rasgos en su biografía que bien podrían darle la posibilidad de escribir un relato-no-rutinario sobre la migración. Un relato lleno de contradicciones, en el que las víctimas no responden al perfil esperable y los victimarios se diluyen en una larga parábola, que abarca la historia reciente de la región —de lo que ya se conoce como ‘corredor migratorio Centroamérica-México-EUA’—. Ya hemos dicho demasiado. Les invitamos a leer “La plegaria gringa de un pastor maya”, una pieza que nos hace felices porque es la primera de Alejandro en Gatopardo.

La plegaria gringa de un pastor maya

REPORTAJE | Alejandro Santos Cid, con ilustración de Alfredo Quintana Garay

GATOPARDO 

14 de septiembre de 2026 | SELECCIÓN DEL EDITOR

Sebastián Renoj nació en el altiplano guatemalteco y la pobreza extrema. De niño, su padre le enseñó a creer en el evangelio y a saltar fronteras. Se hizo predicador y carpintero. Durante tres décadas, construyó una vida a medio camino entre la Aldea Chajabal y Nueva York. Nunca tuvo papeles, pero confió en Donald Trump. En una madrugada de Brooklyn, conoció a ICE.

TEXTO DE ALEJANDRO SANTOS CID
ILUSTRACIÓN DE ALFREDO QUINTANA GARAY

REPORTAJE COMPLETO:

Edición: Pablo García y Roman Gressier
Esta historia fue producida como parte del M.A. en el Craig Newmark Graduate School of Journalism.

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