PERIODISMO AMBIENTAL • COMUNICACIÓN AMBIENTAL
La proclamación de 1978 abrió una conversación internacional sobre el trato a los animales; hoy, la ciencia y la crisis de biodiversidad refuerzan la urgencia de protegerlos.
Una fecha para revisar nuestra relación con los animales
Cada 15 de octubre se recuerda la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos del Animal, realizada en París en 1978 por la Liga Internacional de los Derechos del Animal y organizaciones afiliadas. El documento se convirtió en una referencia ética para promover el respeto a los animales y cuestionar prácticas que les provocan sufrimiento evitable. Su relevancia permanece vigente en un contexto marcado por la pérdida de hábitats, la contaminación, el tráfico ilegal de fauna y la explotación no sostenible de especies.
Es importante hacer una precisión: aunque el acto de proclamación se vinculó históricamente con una sede de la UNESCO, la declaración no fue adoptada formalmente como tratado por la ONU ni por la UNESCO. Por tanto, no constituye por sí misma una norma internacional jurídicamente vinculante. Su valor es principalmente ético y educativo; las obligaciones legales concretas dependen de las leyes y acuerdos vigentes en cada país.
La ciencia amplía la conversación sobre el bienestar animal
La investigación sobre comportamiento, cognición, neurobiología y aprendizaje ha fortalecido el estudio de la sintiencia: la capacidad de experimentar estados subjetivos, incluidos dolor, miedo, comodidad o experiencias positivas. La evidencia no es idéntica para todas las especies y continúa desarrollándose, por lo que las conclusiones deben formularse con rigor y atendiendo al grupo animal estudiado. Aun así, el conocimiento disponible respalda la necesidad de reducir el sufrimiento evitable y de incorporar el bienestar animal a la investigación, la producción, el transporte, el manejo y la conservación.
El bienestar no se limita a evitar lesiones. También implica condiciones adecuadas de alimentación, agua, salud, refugio, comportamiento propio de la especie y manejo que reduzca el estrés. En animales silvestres, además, proteger individuos sin conservar sus hábitats puede ser insuficiente: la supervivencia depende de ecosistemas funcionales, disponibilidad de alimento, conectividad ecológica y condiciones climáticas compatibles con sus ciclos de vida.
Biodiversidad: las presiones que también afectan a los animales
La evaluación mundial de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) identifica cinco grandes impulsores directos de los cambios en la naturaleza: cambio de uso de la tierra y el mar; explotación directa de organismos; cambio climático; contaminación; y especies exóticas invasoras. Estas presiones pueden actuar de forma combinada: un hábitat fragmentado, por ejemplo, vuelve a una población más vulnerable a sequías, incendios, enfermedades o actividades humanas.
La pérdida de biodiversidad no es solo una cuestión de desaparición de especies. También puede debilitar funciones ecológicas de las que dependen las comunidades humanas, como la polinización, la fertilidad de los suelos, la regulación del agua y el equilibrio de las cadenas alimentarias. Por eso, el respeto a los animales se conecta con la salud ambiental y con decisiones económicas y públicas sobre territorio, producción, residuos y conservación.
Del reconocimiento simbólico a las acciones concretas
La conmemoración del 15 de octubre puede traducirse en acciones verificables: adoptar animales de manera responsable; esterilizar y vacunar con orientación veterinaria; prevenir el maltrato y denunciarlo ante las autoridades competentes; no comprar fauna silvestre ni productos derivados de especies protegidas; mantener a perros y gatos bajo cuidado responsable; reducir plásticos y residuos que llegan a ríos y mares; y apoyar proyectos serios de restauración de hábitats y conservación.
En escuelas, medios de comunicación y organizaciones civiles, la fecha ofrece una oportunidad para explicar la diferencia entre animales domésticos y silvestres, promover la convivencia sin violencia y divulgar información científica sin humanizar de manera engañosa a las especies. La educación ambiental debe acompañarse de políticas públicas, vigilancia, presupuestos y evaluación de resultados: la empatía es un punto de partida, pero la protección efectiva requiere instituciones y corresponsabilidad.
Una perspectiva para México
México alberga una diversidad biológica extraordinaria y una gran variedad de ecosistemas terrestres y marinos. Esa riqueza convive con presiones como la transformación de hábitats, los incendios, la contaminación, la extracción ilegal y el tráfico de vida silvestre. La respuesta exige coordinación entre autoridades ambientales, comunidades, academia, productores, organizaciones civiles y ciudadanía, además de aplicar las leyes de protección animal y conservación que correspondan en cada entidad y ámbito de competencia.
El reto consiste en evitar que la protección animal se reduzca a una efeméride. Las decisiones cotidianas —lo que compramos, cómo manejamos los residuos, el trato a los animales bajo nuestro cuidado y el apoyo a la conservación— forman parte de una agenda ambiental más amplia. Proteger a los animales también significa conservar los sistemas naturales que hacen posible la vida.
Claves para recordar
• 15 de octubre: fecha asociada a la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos del Animal en 1978.
• Precisión institucional: no es un tratado adoptado oficialmente por la ONU o la UNESCO.
• Ciencia: la investigación sobre sintiencia y bienestar ayuda a evaluar cómo reducir el sufrimiento evitable.
• Biodiversidad: cinco presiones principales son cambio de uso del suelo y mar, explotación, cambio climático, contaminación y especies invasoras.
• Acción: cuidado responsable, prevención del maltrato, protección de hábitats y reducción de residuos.
Fuentes de consulta
• IPBES, Informe de evaluación mundial sobre biodiversidad y servicios de los ecosistemas (2019). https://ipbes.net/global-assessment
• IPBES, Modelos e impulsores del cambio en la biodiversidad y los ecosistemas. https://www.ipbes.net/models-drivers-biodiversity-ecosystem-change
• IPBES, comunicado sobre el declive de la naturaleza y los impulsores de pérdida de biodiversidad (2019). https://www.ipbes.net/news/Media-Release-Global-Assessment
• Declaración Universal de los Derechos del Animal: contexto histórico y estatus no vinculante. https://es.wikipedia.org/wiki/Declaraci%C3%B3n_Universal_de_los_Derechos_de_los_Animales
FALCOTITLAN SOSTENIBLE, A.C. • ESFERA AMBIENTAL • COMUNICACIÓN AMBIENTAL
0 Comentarios