La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través de la Compañía Nacional de Ópera (CNO), presentan la programación artística 2026, concebida como un proyecto integral que reúne distintos formatos y lenguajes escénicos, y que busca un equilibrio sostenido entre tradición y modernidad.
Los detalles se dieron a conocer en conferencia de prensa en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes (PBA), por la subdirectora general del INBAL, Haydeé Boetto; el director artístico de la CNO, Marcelo Lombardero, y la subdirectora artística de la Ópera de Bellas Artes, Lilia Maldonado.
En un balance sobre la temporada 2025 de la CNO, Haydeé Boetto recordó que fue una de las más sólidas y diversas que se han presentado en los últimos años, con la participación de más de 200 artistas de talla internacional y con localidades agotadas en la mayoría de las funciones, lo que refleja el interés del público y el fortalecimiento de compañía como un referente operístico en el ámbito nacional e internacional.
Con lo anterior como base, aseguró Boetto, “la temporada 2026 se presenta como un proyecto artístico de alta exigencia concebido desde una visión integral que articula ópera, conciertos sinfónicos corales y proyectos formativos. Propone un diálogo permanente entre tradición y contemporaneidad, abordando temas esenciales de la condición humana como el poder, la violencia, la identidad, la memoria y el deseo a través de lenguajes escénicos actuales”.
Dividida en tres ejes fundamentales, la temporada cuenta con producciones operísticas, conciertos a cargo del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes y las actividades del Estudio de la Ópera de Bellas Artes (EOBA), un programa orientado a la formación y proyección de jóvenes cantantes mexicanos.
Temporada operística: interinstitucional, colaborativa y diversa
Marcelo Lombardero detalló que la temporada operística inicia en marzo con el estreno en México de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill y Bertolt Brecht, una de las piezas más representativas del siglo XX, con dirección del propio Lombardero, la dirección concertadora de Srba Dinić, y la dirección huésped del Coro, de Luis Manuel Sánchez; una producción que ya se presentó y premió en diversos países de América Latina.
En el marco del 150 aniversario del natalicio de Manuel de Falla, en abril se presenta el programa doble El amor brujo / La vida breve, resultado de una colaboración artística entre la Compañía Nacional de Ópera y la Compañía Nacional de Danza (CND).
Dicha propuesta “marca un hito y me parece importante destacar nuestro compromiso institucional en términos de poder sumarnos los distintos grupos artísticos y las distintas compañías que habitan en esta casa”, celebró Lombardero sobre el trabajo con la CND.
Bajo la concepción escénica y coreográfica de la española Nuria Castejón, la dirección concertadora de Abdiel Vázquez y la dirección huésped del Coro de Rodrigo Elorduy, ambas obras se articulan en un mismo entorno dramático, que invita a reflexionar sobre el conflicto de clases, la libertad individual y el peso de las tradiciones sociales.
La programación continúa en mayo con Werther, de Jules Massenet, obra fundamental del repertorio francés del siglo XIX basada en la novela de Johann Wolfgang von Goethe, protagonizada por el tenor mexicano Ramón Vargas bajo la dirección concertadora de Rodrigo Sámano, la dirección de escena de Juliana Vanscoit y la dirección huésped del Coro de Rodrigo Cadet.
En octubre se presenta Tosca, de Giacomo Puccini, uno de los títulos más emblemáticos del repertorio operístico, con Arturo Chacón Cruz, Alfredo Daza y María Fernanda Castillo en elenco, la dirección de Stefan Lano, la dirección de escena de Luis Miguel Lombana y la dirección huésped del Coro de Rodrigo Elorduy; es la puesta en escena elegida para tener presencia en la edición 54 del Festival Internacional Cervantino.
Hacia el cierre de la temporada, en diciembre, la CNO presenta el programa doble La señora en su balcón, de Luis Sandi, con texto de Elena Garro, y Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni; la puesta en escena marca el debut en México de Nicola Beller Carbone como directora escénica, con la dirección huésped del Coro de Rodrigo Cadet.
Sobre la temporada operística Lilia Maldonado celebró una mayor participación de mujeres con la dirección escénica de Juliana Vanscoit, Nuria Castejón y Nicola Beller Carbone; además de destacar las diversas colaboraciones con la CND, Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza “José Limón” (CENIDID), y con las embajadas de Francia, España, Alemania.
De Beethoven y Ravel a Juan Gabriel y José José
La temporada de conciertos inicia en febrero con Cuatro interludios marinos y Passacaglia, de Peter Grimes, de Benjamin Britten; la Obertura Leonora núm. 3 y la Fantasía coral en do menor, Op. 80, de Ludwig van Beethoven, a cargo del Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, bajo la dirección concertadora de Ludwig Carrasco y la dirección del Coro de Luis Manuel Sánchez.
“Para nosotros el corazón de la temporada obviamente son nuestros grupos artísticos y empezar la temporada con un concierto sinfónico coral con una institución que está preparada con su dotación artística para hacer conciertos de gran envergadura nos parece propicio”, aseguró Lombardero.
También se presenta una gala con el tenor Arturo Chacón Cruz, dedicada a la canción popular mexicana con repertorio inmortalizado por Juan Gabriel y José José, una reinterpretación con perspectiva lírica que establece un diálogo entre géneros y públicos. La dirección concertadora estará a cargo de Abdiel Vázquez.
En mayo se presenta Carmina Burana, obra de gran relevancia histórica y afinidad con los principios artísticos de la CNO, con la dirección huésped del Coro de Miguel Martínez; en junio se llevará a cabo la XLIII edición del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli, certamen que desde hace más de cuatro décadas impulsa la proyección de jóvenes cantantes y contribuye a la renovación de la lírica mexicana.
En junio la programación sinfónica incluye la Sinfonía núm. 2, de Gustav Mahler, obra monumental que integra orquesta, coro y solistas, una colaboración interinstitucional con la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la dirección de Ludwig Carrasco y la dirección huésped del Coro de Salvatore Caputo.
En septiembre se presenta Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, pieza coreográfica que destaca por su riqueza orquestal y su tratamiento coral sin palabras. Bajo la dirección concertadora de Alejo Pérez y la dirección huésped del Coro de Andrea Faidutti, la obra construye un paisaje sonoro continuo que acompaña el desarrollo dramático y coreográfico.
Ópera al alcance de todos
Como parte de las actividades del EOBA, se montarán producciones propias de Le pauvre matelot, de Darius Milhaud y Jean Cocteau; Le dernier sorcier, de Pauline Viardot-García; Il trionfo dell’onore, de Alessandro Scarlatti, y Lost Highway, de Olga Neuwirth, que se realizan en colaboración con instituciones como la Universidad Nacional en Autónoma de México (UNAM) y que se presentarán en diversos espacios fuera del Palacio de Bellas Artes para que un mayor público pueda tener acceso.
“Pensamos al EOBA como una especie de compañía itinerante con la que vamos a hacer una serie de espectáculos en espacios del Instituto de Bellas Artes y Literatura, pero que recorrerán también otros espacios”, señaló Lombardero.
En ese sentido, Haydeé Boetto agregó que “el fenómeno vivo (de la ópera) cobra en estos momento un gran valor y es importante poderlo experimentar en el teatro y en otros lugares, por eso son relevantes para el INBAL todos estos proyectos que se están haciendo, no solo en ópera sino en todas las disciplinas, coordinaciones y grupos artísticos, para poder llegar a comunidades, a espacios alternativos y espacios a los que normalmente este fenómeno no puede llegar”.
Así, la temporada 2026 da continuidad a una línea artística comprometida con la excelencia musical y escénica, el fortalecimiento de los cuerpos artísticos estables y la colaboración interinstitucional, con lo que el INBAL refrenda su compromiso con una política cultural que concibe la ópera como un arte vivo, capaz de dialogar con su tiempo y de preservar el patrimonio musical.
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