Por José Manuel Gómez
Ricardo Astudillo Calvo (RAC) es un abogado y maestro en Gobierno y Administración Pública, triatleta y maratonista acapulqueño de corazón, cuya trayectoria combina una sólida herencia política familiar con el impulso de una nueva generación que apuesta por la independencia, el pluralismo y el servicio directo a la gente.
Nacido en el seno de una de las familias con mayor tradición política de Guerrero —es hijo del exgobernador Héctor Astudillo Flores—, Ricardo creció conociendo de cerca la responsabilidad pública. Esta dinastía le permitió entender el valor del servicio estatal, pero también lo impulsó a construir su propio camino con formación sólida: egresado de la Universidad Anáhuac México Sur en Derecho y con maestría por la Universidad Complutense de Madrid. Su disciplina como deportista —tres maratones completados, con récord personal de 3:04:12— refleja los valores que aplica en la vida pública: constancia, esfuerzo y superación.
Fue en 2021, diputado local por el Distrito VII de Acapulco en la LXIII Legislatura del Congreso de Guerrero. Militó durante años en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde ocupó cargos como coordinador de asesores del presidente del Comité Ejecutivo Nacional y subsecretario de Acción Electoral del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI en 2019. En febrero de 2024 presentó su renuncia irrevocable al PRI, junto con su padre, criticando la falta de apertura al pluralismo y a las nuevas realidades sociales. Hoy opera como militante del instituto político Movimiento Ciudadano en Guerrero, una posición que le permite priorizar el interés de Acapulco y Guerrero por encima de cualquier sigla partidista.
Como miembro de una dinastía política, Ricardo Astudillo Calvo lleva en la sangre el compromiso histórico con el desarrollo de Guerrero. Sin embargo, representa al mismo tiempo a la nueva generación de líderes que el estado requiere: un político joven, formado internacionalmente. Deportista y cercano a la ciudadanía, que entiende que la democracia moderna exige independencia, inclusión y renovación constante. Su renuncia al PRI fue precisamente un acto de congruencia con esa visión: rechazar la verticalidad para abrir paso a formas más abiertas y plurales de hacer política.
Su plataforma política se centra en la reconstrucción de Acapulco tras el huracán Otis, el fortalecimiento democrático y la protección social. Ha impulsado iniciativas como la concientización contra la quema de basura, la suspensión de la patria potestad a presuntos feminicidas, el seguro de desempleo y atención médica garantizada para mujeres embarazadas. Destaca su propuesta de reformas constitucionales para instaurar gobiernos de coalición en Guerrero, buscando superar polarizaciones y lograr mayor gobernabilidad mediante acuerdos programáticos. Su trabajo combinó la gestión legislativa con acción social directa: entrega masiva de apoyos, brigadas médicas, programas deportivos y educativos, y una preocupación civil por el entorno, siempre bajo el principio de estar “con la gente”.
RAC encarna, en síntesis, la madurez de quien hereda un legado de servicio público y la frescura de quien lo actualiza con independencia y visión contemporánea. Es el hijo de una dinastía que no se queda en el pasado, sino que apuesta por un Guerrero más democrático, inclusivo y próspero, donde la tradición se pone al servicio de las nuevas generaciones y de todas las familias guerrerenses.
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