Por Falcotitlan SOSTENIBLE, A.C. | ESFERA AMBIENTAL (Redacción de periodismo ambiental especializado)
Lunes 2 de noviembre de 2026
El informe Lancet Countdown 2026 estima 710 mil muertes asociadas al calor en 2023; 71.5% serían atribuibles al calentamiento causado por la actividad humana.
Una década después de París, el daño sanitario se acelera
La crisis climática dejó de ser únicamente una discusión sobre temperaturas, emisiones o ecosistemas: es también una amenaza directa para la salud pública. Esa es la advertencia central del décimo informe anual The Lancet Countdown on Health and Climate Change 2026, elaborado por 146 especialistas de más de 100 instituciones y más de 30 países, en colaboración estratégica con la Organización Mundial de la Salud (OMS). El documento analiza 54 indicadores y concluye que numerosos riesgos sanitarios vinculados al calentamiento global avanzan más rápido que las respuestas de los gobiernos.
La cifra que concentra la gravedad del diagnóstico es contundente: durante 2023, el calor estuvo asociado con un estimado de 710 mil muertes en el mundo, el nivel más alto registrado por el indicador. El análisis atribuye el 71.5% de esa carga de mortalidad al cambio climático provocado por la actividad humana. No significa que cada fallecimiento tenga una única causa climática; se trata de una estimación epidemiológica que compara las condiciones observadas con un escenario contrafactual sin el calentamiento antropogénico.
El calor extremo puede agravar enfermedades cardiovasculares y respiratorias, provocar golpes de calor y lesión renal aguda, además de elevar el riesgo de muerte prematura. Las personas mayores, quienes viven con enfermedades preexistentes y quienes trabajan al aire libre figuran entre los grupos especialmente vulnerables. La exposición no se distribuye de manera equitativa: la pobreza, la vivienda precaria, la falta de arbolado, el acceso limitado al agua y la ausencia de sistemas de alerta aumentan el riesgo.
Sequías, inundaciones y enfermedades: una amenaza en cadena
El informe no limita su diagnóstico a las olas de calor. Documenta el avance de sequías extremas, precipitaciones intensas y otros eventos hidrometeorológicos que afectan la disponibilidad de agua, la producción de alimentos, la vivienda y la continuidad de los servicios médicos. En 2025, la sequía extrema afectó al menos durante un mes al 51.8% de la superficie terrestre mundial, de acuerdo con los indicadores del reporte. Los cambios de temperatura y lluvia también modifican las condiciones ambientales para la transmisión de enfermedades como dengue, chikungunya y zika.
Los impactos se encadenan. Una sequía prolongada puede reducir cosechas, encarecer alimentos y limitar el agua para higiene y saneamiento; una inundación puede contaminar fuentes de abastecimiento, desplazar comunidades y saturar hospitales. A su vez, el calor disminuye la capacidad para realizar trabajo físico y puede comprometer la seguridad de trabajadores agrícolas, de la construcción y del transporte. Por ello, la adaptación climática debe incluir vigilancia epidemiológica, infraestructura sanitaria resistente, alertas tempranas y protección laboral.
El llamado a la OMS: reconocer y coordinar la emergencia
Ante esta evidencia, los autores plantean que el cambio climático sea reconocido y atendido formalmente como una emergencia global de salud. Entre sus seis prioridades proponen desarrollar un nuevo instrumento de la OMS que permita reconocer, prevenir, preparar y responder de manera coordinada a las emergencias sanitarias impulsadas por el clima, aprovechando también mecanismos ya existentes de la organización y del sistema de Naciones Unidas.
La precisión institucional es importante: al cierre de esta verificación, no existe una declaración formal de emergencia sanitaria mundial aprobada por la OMS a partir de este informe, ni un nuevo instrumento internacional ya vigente. Lo que existe es una recomendación científica y política para construir esa herramienta. Tampoco debe afirmarse que la ONU ya convirtió los compromisos climáticos en obligaciones jurídicas nuevas por esta petición. Los mecanismos y tratados internacionales tienen procedimientos propios de negociación, aprobación y entrada en vigor.
El reporte reclama, además, que la salud esté en el centro de las decisiones sobre reducción de emisiones, adaptación y financiamiento. Propone recortes urgentes, justos y equitativos de gases de efecto invernadero, mayor inversión en ciencia y recursos climáticos para los sistemas de salud, con financiamiento que no agrave la deuda de los países más vulnerables.
La transición energética también es una política sanitaria
La dependencia del carbón, el petróleo y el gas alimenta el calentamiento global y la contaminación atmosférica. Reducirla no es solamente una medida ambiental: puede disminuir enfermedades asociadas a la mala calidad del aire y evitar daños futuros por temperaturas extremas. El informe reconoce avances —la inversión mundial en energía limpia alcanzó un récord de 2.1 billones de dólares en 2025—, pero advierte que el progreso todavía es insuficiente frente a la magnitud del riesgo.
En la información difundida sobre el reporte circulan llamados a detener nuevas exploraciones de petróleo y gas y a eliminar el carbón eléctrico antes de 2035. Esos planteamientos deben atribuirse a las propuestas o campañas que los formulen: no son, por sí mismos, una resolución de la OMS ni una obligación adoptada por Naciones Unidas dentro del Lancet Countdown 2026. La recomendación central verificable del informe es acelerar una reducción de emisiones justa y ambiciosa y abandonar progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles.
México: prevención, salud y territorio
Para México, la advertencia tiene implicaciones concretas. Las olas de calor, la escasez de agua, los incendios, las inundaciones y la expansión de enfermedades transmitidas por vectores requieren coordinación entre autoridades ambientales, sanitarias, de protección civil y gobiernos locales. En ciudades densas y zonas costeras, la planeación urbana, los refugios climáticos, el arbolado, el acceso al agua y los sistemas de alerta pueden reducir la exposición. En comunidades rurales, la protección de fuentes de agua, la vigilancia de enfermedades y el respaldo a la producción alimentaria son parte de la adaptación.
El desafío consiste en traducir la evidencia en presupuestos, protocolos y responsabilidades medibles: monitorear las muertes y enfermedades relacionadas con el calor; emitir alertas oportunas; proteger a trabajadores expuestos; fortalecer clínicas y hospitales ante eventos extremos; y orientar la inversión energética hacia fuentes limpias. La crisis climática no afecta a todas las personas por igual, por lo que la respuesta debe priorizar a quienes tienen menos recursos para protegerse.
Conclusión | La evidencia exige decisiones
El mensaje de The Lancet Countdown 2026 no es que el planeta enfrente un riesgo sanitario lejano, sino que los daños ya son observables y medibles. Las 710 mil muertes asociadas al calor en 2023 —con 71.5% atribuible al cambio climático antropogénico— dimensionan el costo humano de la inacción. La propuesta de una herramienta formal de la OMS busca convertir esa evidencia en coordinación, preparación y financiamiento sostenidos. La declaración todavía no está aprobada; la emergencia, en cambio, ya se manifiesta en hospitales, hogares, campos y ciudades. La respuesta debe ser científica, preventiva, justa y proporcional al riesgo.
Fuentes de verificación
• OMS, 28 oct. 2026. Climate change is a growing health emergency, Lancet Countdown warns. https://www.who.int/news/item/28-10-2026-climate-change-is-a-growing-health-emergency--lancet-countdown-warns
• The Lancet Countdown 2026, informe y resumen visual. https://lancetcountdown.org/2026-report/ | https://data.lancetcountdown.org/data-explorer/visual-summary
• Lancet Countdown, indicador 1.1.5: Heat-related mortality (710,000 muertes; 71.5% atribuible al cambio climático). https://data.lancetcountdown.org/data-explorer/1.1.5-heat-related-mortality
• University College London, 27 oct. 2026. Lancet Countdown authors call for climate change to be recognised as a global health emergency. https://www.ucl.ac.uk/population-health-sciences/news/2026/oct/lancet-countdown-authors-call-climate-change-be-recognised-global-health-emergency
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